El pueblo de Corbera de Ebro no imaginaba su destino aquel 17 julio de 1936, cuando comenzara la guerra civil en España. Ese día, el ala conservadora del ejército en Melilla, se levantó en armas contra el gobierno de la República. En pocos meses el movimiento se fué extendiendo por todo el territorio dando inicio a tres devastadores y sangrientos años de guerra fraticida que dejarían más de 500.000 muertos y desaparecidos.

Fué a partir del 25 de julio de 1938 cuando ambos bandos, nacionalistas y republicanos, se enfrentaron en los territorios cercanos al Río Ebro. El ejército republicano, en un intento de recuperar el dominio de la plaza ganada por los nacionales, cruzó el rio y avanzó sobre la Terra Alta, emplazando trincheras y fortificaciones defensivas. Las tropas fascistas, mejor pertrechadas y apoyadas por aviación extranjera, (en aquel momento, del mismo signo político) enfrentaron a las republicanas en una sangrienta batalla desigual. La mas dura y decisiva de la guerra.

Un tranquilo pueblo agrícola

Corbera de Ebro era por entonces un viejo pueblo agrícola, situado en la cima de una colina, la Montera. Contaba con unos 1900 habitantes y todas las estucturas comunes de un pueblo organizado. Entre sus edificaciones sobresalía la iglesia de Sant Pere, de estilo barroco, construida a finales de siglo XVIII, visible desde lejos. En las calles las tertulias de vecinos, los niños jugando, el bullicio en el mercado, hablaban de un pueblo apacible de gente trabajadora.

Pero todo cambió. Cuando el frente de guerra llegó hasta los límites de Corbera el fuego de morteros y los bombardeos de la aviación italiana y alemana, apoyando a los golpistas, lo destruyeron todo en pocos dias. En el pueblo solo fueron quedando quienes no podian salir, ancianos, mujeres y niños que utilizaban como precario refugio “el corraló” una especie de pasillo subterráneo anteriormente usado para guardar carros y mulas. La Batalla del Ebro, que afectó a Corbera y a muchos pueblos cercanos, fué la más encarnizada y sangrienta de la Guerra Civil Española.

Acabada la contienda, el pueblo fue refundado en la parte baja. Poco a poco y sobreviviendo como podían a las penurias, algunas familias fueron dando forma al nuevo núcleo urbano, junto a la carretera.

Cuarenta años de dictadura

Posteriormente y durante los 40 años de dictadura que sobrevinieron, hubieron varios proyectos oficialistas que intentaron aplanar las ruinas y replantar pinos. Tal vez con la intención de borrar las huellas del horror o aplacar su verguenza. Afortunadamente ninguno de ellos prosperó.

Recientemente las ruinas del viejo Corbera de Ebro, en la cima de la colina, fueron declararadas Bien de Interés Cultural y Monumento Mundial a la Paz conservadas para reflexión y memoria de las nuevas generaciones. Por los distintos espacios esta repartido “El abecedario de la libertad” con el que diferentes artistas han plasmado con letras y frases el compromiso a favor de la paz.

Este sencillo reportaje pretende difundir y apoyar la persistencia de la memoria, lo único que puede salvar al hombre de sus propios monstruos interiores. Para visualizar las imágenes a pantalla completa haz click sobre ellas.

 

Espero que este reportaje haya sido de tu agrado. Si necesitas servicios de fotografía no dudes en contactarme al 34 619 243 183 o rellenando el formulario de contacto. Te responderé a la brevedad !!